El curioso pueblo de yo (21 habitantes) y sus pésimas relaciones sociales mientras ofician de directores de radio en una ciudad atiborrada de gente curiosa e inquieta por la velocidad de las cosas que van y vienen sin preguntar nada así que respiremos profundo no hay más que jugar porque.... ¿qué vamos a hacer si no?

Saturday, April 02, 2005

LA MUERTE DE UN PAPA

Escribo este blog después de un plan de contingencia de Radio Concierto ante la muerte del papa Juan Pablo Segundo. Nos salvamos de poner unas frases, pusimos sólo algunas. Y de salir con unos mensajes freak que nada tenían que ver con nosotros.
En la casa de abajo hay una fiesta, celebran. Escuché incluso un "y qué importa ese viejo culiao facho".
Entonces prendí un cigarrillo, me eché para atrás en mi silla de director, y recordé mi casa.
Mi casa era un hogar laico. Mi padre era masón y mi madre católica pero no practicante. Entonces la presencia de la iglesia católica no aproblemaba más de la cuenta, no teníamos rencores profundos contra la institución católica más allá de los asesinatos que cometieron durante la inquisición y todas esa barbaridades propias de un poder de ese tamaño. Así como pelábamos a los obispos emperifollados en oro, aplaudíamos a los de altura moral de Pierre Dubois, Silva Henriquez y André Jarlan (todos comunistas según mis tíos fachos). Pero la iglesia no existía en mi casa más allá de un santito del padre hurtado, la teresita y la santa rita de casia, la abogada de las causas imposibles. En resumen, un hogar chileno y laico de clase media, nido de gente poco ambiciosa y con más inteligencia emocional que racional, le verdad. Pero con alma, llenos de momentos emocionantes y conversaciones que no he podido igualar después.
Mi padre siempre decía que había que respetar al otro por sobre todas las diferencias, por muy lejanas que fueran. Que esa era la única manera de trascender como ser humano, no siendo un fascista ni de izquierda ni de derecha, ni del conservadurismo ni del liberalismo, sino un humano con el poder de la palabra y con el manejo de la discusión suficiente como para defender convicciones a la altura de los inteligentes, no de los iletrados.
Por ende, estuve lejos de Juan Pablo II. Pero aún así no puedo dejar de conmoverme ante el tamaño de historia que se va. Más allá de los errores que cometió, de una serie de cosas que no comparto ni en bajada, siento una emoción potente. Fue un hombre del tamaño de un planeta enfrentado a un siglo confuso, marcado por cientos de cambios a la velocidad de la luz, en un trono de Rey de un país detenido en el tiempo.
Más allá de la discusión, el mundo católico me parece fascinante, no así la institución. Quizás porque no me lo impusieron nunca, porque no tuve que ir a misa porque sí, quizás porque lo veo de lejos, sin la esperanza del cielo ni el miedo al infierno. Todos los que odian con fuerza a la iglesia vienen en general de una educación católica aplastante. Me salvé entonces. Yuju.
Me pasan a buscar. ya seguiré. Mientras, le digo al que dijo "y qué importa ese viejo culiao facho", que se controle. Para pelar a los fachos, hay que, primero, no serlo. Te puede salir una swastika en la punta de la lengua. Y un cono de burro. Porque hay que ser más inteligente, más preparado, discutir a la altura, refinación, por favor. Bueno. Y qué. Qué importa ese facho culiao de la casa de abajo.

3 Comments:

Blogger Cristobal dice...

creo que tambien me paso algo parecido en mi historia familiar. Puedo decir Yuju y tambien puedo decir que me da mucha tristeza la muerte de este Papa. No se que van hacer en el vaticano ahora. Demas que se viene un Cisma.
un saludo desde Londres
Cristobal

1:53 PM

 
Blogger Rodrigo dice...

Hace un tiempo que me he dado cuenta que admiro a quienes creen sin condiciones, a quienes tiene Fe. No porque quisiera tenerla, sino porque a veces hace falta creer más en lo que uno no tiene a mano, sea un dios, sea el destino, sea la naturaleza, o lo que sea que mueve este mundo... porque claramente no somos nosotros los que le damos vuelta, o no?.
No me sabía la historia del papa. Recuerdo que el 87 recreé su venida a Chile con mis playmobil, vestí de blanco a uno y le puse el gorrito ese, luego muchos acontecimientos me hicieron alejarme de la Fe, de la iglesia, que sé que no son lo mismo, pero todos se empeñan en confundirlos que a veces cuesta diferenciarlos.
Por alguna razón he visto todos los documentales que han pasado en todos los canales, y no me imagino a esos cardenales emperifollados en oro, y a esos laicos falderos tipo El Padrino, veo a un viejito que vino a hacer historia a Chile en el momento preciso, que nos salvó de una guerra entre gorilas, que se fue a meter a cuanto rincón del mundo pudo con su papamovil, que se sacó la cresta cuantas veces pudo y aún así se paraba y seguía, que cuando todos nos preguntábamos, cuándo lo van a dejar descansar, mírenlo cómo está... se fue para darnos de qué hablar por un tiempo y nos olvidemos, por algunos días, de eliminatorias, de candidatos, y de tanta cosa mediocre que sucede en este rincón del mundo.
Ahora que los emperifollados se encerrarán a darse cuchillazos, prefiero quedarme con el recuerdo de mis playmobil, y con la idea de que siempre hay gente que te enseña tantas cosas, aunque las descubramos sólo cuando mueren.

3:51 PM

 
Blogger Jorge Saavedra dice...

Javier.

Sobre aquel "contingente hecho noticioso", escribí algo en:

http://jorgesaavedra.blogspot.com/

Salu2 a Fortuño y dile que actualice más seguido su blog.

Jorge Saavedra Torres.

1:32 PM

 

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