
Un viaje corto pero intenso merece un posteo idem. Bien en Bourges, una provincia al sur de París, un poco más abajo de Orleans. Es como si París fuera Santiago y Bourges Rancagua, una localidad de clase media con un centro histórico notable, catedral Gótica ultra Gótica incluida.
En Bourges se celebraba el festival número 30, y se notaba que era el evento central de la provincia. Este año puede ver a un buen número de bandas, entre los que estaban
Yann Tiersen, un maestro rockero y virtuoso que interpretó una parte de su Amelie en clave rock;
Calexico junto a
Iron & Wine; las francesas
Pauline Croze,
Emilie Simon, vi a
Coldcut, a una banda francesa estupenda llamada
Hushpuppies (rock sixties muy punketa, como si babasónicos sólo rockeara, notable), a
Arctic Monkeys (sólidos),
Katerine (el gay más divertido de la escena francesa, Miranda es sobrio arriba del escenario al lado de él),
Cocorosie , chicas alternativas con conciencia de tribu norteamericana, muy pequeño y contundente show, y bueno, Y bueno, la fiesta con
Flaming Lips, una banda que me sorprendió lo piola que pueden llegar a ser sobre el escenario antes, durante y después del recital. Ellos son sus propios roadies, conversan con el público mientras montan su batería y cuando parten empieza una fiesta teatral con marcianos y viejos de pascua. Emocionante y divertido, como tiene que ser un show. Gran cierre para Printemps. Wayne Coyne carismático. Más que Bono. Y que Ricardo Lagos. Hace y deshace con un discurso con el cual es imposible no sonreir y estar de acuerdo.
Datos al margen:
- Hay que saber francés para meterse en la provincia francesa. Llamar a un radiotaxi puede ser un examen de cálculo cuatro. No hablan ni inglés ni español ni arameo. Sólo francés.
- Las chicas son lindas pero no más que las chilenas. Eso sí, París es otra cosa. Si bien el promedio es igual, de vez en cuando aparece una que pareciera no ser real, chicas sobre nubes con brillos propios, como salidas de un cuadro impresionista. Y debo decir que lo comprobé, estuve antes ahí y pensé que era efecto de novedad. Pero no. Se pasaron.
- Las papas fritas son francesas, sí, pero jamás pensé que comieran tantas y con tantas cosas. Se pasaron nuevamente.
- Los recitales son con cervezas y vodka, y nadie hace escándalos. Vi al mismo curado pastel dos días seguidos, y ni siquiera molestaba. Qué distancia con este país de borrachos a la primera.
- Los recitales mezclan niños con viejos, cuicos con punks, todos mezclados. No esa conciencia de clase tan asquerosa que tiene Chile.
- Los punks tienen como moda pasear con sus mascotas, unos lindos pitbul terrier o rottweillers o mastines napolitanos. Si pudieran pasear un león, lo pasean.
Pronto algunas fotos personales, cuando arregle mi notebook.
Salud!
pd:
miren este festival que habrá en Valencia, España. Para babear. Por solo la nueva canción de Morrissey vale la pena ir, Dear God Help me, del disco
Ringleader of the Tormentors. Grabada en Roma con el sabio de Tony Visconti y arreglos de cuerdas de Ennio Morricone. Así de simple. Qué bueno que algunos se dan lujos así para que nosotros podamos darnos otro escuchándolos. Y claro. Los Pixies. Y beth Orton. Y etc. Etc., etc.