TANTO TIEMPO

Así nos conocimos. Esta fue una de las primeras fotos de u2 que tuve sobre el escritorio, cuando escuchaba Boy. En esa época estaba en octavo básico.
Unos años después War y con Unforgettable Fire cometí una herejía. Lo cambié por otro. El vinilo nuevo. Unos meses después me reivindinqué, avergonzado. Y escuchaba el final del disco obsesivamente. MLK.
Sleep
Sleep tonight
And may your dreams
Be realized
If the thunder cloud
Passes rain
So let it rain
Rain down him
So let it be
So let it be
Después este arbol. Me enamoré de una chica tan guapa. Pelo liso largo, traje de baño verde agua. Negra. La negra. Una belleza, en serio muchachos, si la vieran. Uf. Todavía recuerdo su carita mirándome en Maitencillo. Mientras sonaba where the streets have no name. ¿Qué será de ella? Siempre que escucho with or without you la recuerdo. ¿Se habrá olvidado de mí? ¿Recordará el día que le pedí pololeo en su casa? Yo me acuerdo hasta de la luz solar, del olor del bronceador, del primer beso. Es muy freak eso del primer amor. 1.988, Verano de 1.988.

Cuando salí de la universidad, Achtung Baby. Magistral. Me acuerdo de una chica también. Alguien a quien nunca toqué. Que pavo fui. Es que uno pololeaba. La fidelidad y la huevada. Traté de tomar fotos como Corbijn. Me creía Bono, ese año sí que me creí Bono. Usaba una chaqueta parecida a la del tour Zoo TV. Qué pavo. Debe haber sido feísima. La cumbre del enamorado platónico es Who's gonna ride your wild horses. Sufrí. U2 pareciera ser la banda sonora de mis amores in-completos.

Y después Zooropa. El mismo delirio místico en formato sonoro modernista. Yo no sabía para adónde iba en la vida, me habían pateado por loser, por "no ser alguien" (a los 23 o 24 años, ¿quién es alguien?) y Bono me preguntaba "what do you want?", en la intro de Zooropa. "Put flowers in the mud baby, overground". La escuché una y otra vez para darme confianza. "And I have no religion. And I don't know what's what. And I don't know the limit. The limit of what we've got". Angeles sobre Berlín y en radio, televisión, televisión, antenas y el futuro. Stay me recuerda la muerte de mi papá. Nunca me tatué ese televisor. Era el tatuaje que quería hacerme algún día. Años de Warnken, rock and pop y los tres. De Forno y una agencia en decadencia. Viviendo con ingenieros forestales de la Chile que tenían una plantación tan grande de pitos que ni King Kong la pasaba por consumo personal. Las ganas de hacer proyectos desquiciados, que nunca se me pasaron, nacieron de Zooropa. Si una banda podia cambiar con tanta fineza, ¿por qué no, por ejemplo, las radios? ¿Las revistas? Brian Eno además entregó Wah Wah y Laid junto a James, banda que conocí el 93 o 94 pero que también jugó con Eno. Quería juntarme con gente así. Nunca pude. Tan torpe socialmente que salí. Igual la quería "fácil". Sobre exigencias ridículas de tonto fantasista.

"It’s time to go again, to your blue room. Got some questions to ask of you, in your blue room". Passengers incluía esta canción cachonda que debo confesar, me dio grandes beneficios amatorios. La regalé en varios cassettes y en parte gracias a ella llegué a despertarme con algunas chicas lindas. Cómo no querer a la banda. Luego, Pop. Disco subvalorado que crece con el tiempo. Y Bono en el nacional por primera vez cantando "Looking for to save my save my soul, looking in the places where no flowers grow". Viviendo con una amiga en el Parque Forestal. Eso de compartir departamento con alguien del sexo opuesto es muy raro. Como que somos amigos pero igual no te agaches cerca mío. Rara época. Pero buena.

Y así. Beautiful day, la primera canción de U2 que programé en la 88.5. No podía fallar el proyecto porque tocábamos Beautiful day. Todos decían que no iba a funcionar y yo me bloqueaba y me decía "tranquilo, tocamos beautiful day". Fortuño, la Mónica, y gente que ya no está en la radio. Como que sus caras viven dentro de esa canción. Como la de mi mujer, el día que nos casamos. Que estaba linda como los dioses bailando con su peinado rasta posmo y su vestido blanco con flores rojas.

Recuerdo el Charles de Gaulle, ese aeropuerto donde filmaron el video, la Carola y yo llegando a París por primera vez escuchando esa canción. Y hasta hoy, que ando en una etapa curiosa, la mitad de la vida me dicen todos los que le ponen nombre a las cosas, todavía tarareo sus canciones, city of blinding lights, all because of you, son cartas que envían amigos desde lejos.

Estamos más viejos, sí. Ellos y yo. Lo suficiente como para que me den risa los que me dicen que no van a ver a U2, sino a Franz Ferdinand. Muchachos, todavía tiene que pasar tanto tiempo y sus canciones tienen que quedar tan llenas de memoria en otros como para hacer ese tipo de comparaciones. Porque estoy hablando de toda una vida.

Sí señor. Hoy, 26 de febrero del 2.006, tengo misa. Hoy veo por segunda vez a U2 en Chile. Cómo voy a cantar mientras Bono delira que el mundo se puede cambiar. Y yo le voy a decir que sí, por qué no, si ya lo conozco y me cae bien. Como ayer, con uniforme de colegio cabeceando party girl camino a la playa, a ver si la veía. Qué bonito.
Y no. No me gustaría conocerlos. Prefiero seguir en la fantasía de que ya los conozco. Y que somos los mejores amigos del mundo. El mundo que vamos a cambiar, tarde o temprano. Claro. Si Bono lo dice, se puede. A mis amigos les tengo fe.