AND THE OSCAR GOES TO...

Cuando chico quería ganarme un oscar. Supuestamente iba a ser un director de cine connotado, que haría películas como Encuentros Cercanos, inventaría marcianos y haria que los niños soñaran con otros mundos como Spielberg lo hizo conmigo. Sería amigo de otro Scorsese, de otro Coppola, filmaríamos películas y seríamos una pandilla talentosa que haría historia y ganaría premios y cosecharía aplausos.
Cuando era chico L.A. o Nueva York estaban al lado, uno llegaba en un par de horas y en bus. Cuando era chico no existían la mala sangre, los cinismos. Todos ibamos a ser amigos. Ni sospechaba que cuando uno inicia un proyecto también enciende todo tipo de movimientos internos en los envidiosos, los que se encargan de hacerte más duro el trayecto. Y si hablamos de cine en Chile, creo que la cosa se vuelve cada vez más peligrosa. Como en otros ambitos del quehacer profesional local, pululan en ese medio algunos seres humanos que se sienten superiores al resto cuando-y esto es lo más patético de todo- con eso demuestran ser unas pobres aves con tiña. Los he visto. Los tengo cachados.
El asunto es que me iba a ganar un oscar. Iba a estar en la pantalla dividida en cuatro, abajo en el borde izquierdo. Y Jacqueline Bisset diría "and the winner is... Xaver Saintfeliux" y le daría un abrazo a mi productor, y subiría al escenario, besaría a Jacqueline Bisset que me miraría con admiración (y yo a ella, claro, es lejos la mujer más bella pero recontra bella de la historia del mundo), tomaría el Oscar y diría "wow"... o "uf"... "se lo dedico a mis padres, a todo el equipo sin el cual no hubiera llegado hasta ahí" y bla bla blá. Me iría con Jacqueline Bisset a una fiesta, haríamos el amor en un jacuzzi con Dom Perignon. Al día siguiente sería portada de la Time. En Chile me recibirían felices y yo me negaría a ver a Pinochet porque todo esto sucedía entre 1.977 y 1.988, años en los que soñaba estupideces como ésta. Y como Pinochet era de temer, tenía que radicarme en Francia hasta que ganara el No. Ahí volvía y filmaba en el desierto de Atacama una historia de amor.

No sé que soñabas tú. Qué ibas a hacer o a tener o a ganar que ya no fue en la triste, ruda pero sexy realidad. Yo me iba a ganar un oscar.

Y me lo iba a entregar ella. Y después se entregaría ella misma. Estaba fácil. Y me la creía entera. Toda.
ULTIMA HORA: ZEBRA CAMPOS GANÓ TOLOUSE CON LA SAGRADA FAMILIA!! MEJOR PELÍCULA Y EL PREMIO DE LA CRÍTICA!! QUE UN AMIGO GANE UN FESTIVAL YA ME DA POR PAGADO EL SUEÑO DE PENDEJO. SALUD!!