
Hola , estoy de vuelta. Andaba en esa zona donde no sólo hay hijos de su madre (o simplemente torpes, puede que no sean necesariamente malos, sino simplemente tontos) que infectan ríos y matan aves hermosas y a la larga humanos sencillos, sino también la belleza que irradian esas personas que se gastan en una película lo que otros en casas feas. Difícil contar todo lo bien que lo pasé en el Festival de Cine de Valdivia, contar todo lo que nos reímos y de qué nos reímos. Todas las escenas míticas de cantantes que se caían al Calle Calle a las cinco de la madrugada, paseos en lanchón alrededor de la Isla Teja, todos tirados sin hablar en el jardín botánico después de un almuerzo, varias fiestas desordenadas donde hasta bailé break dance (el whisky todo lo puede), una pieza de hotel donde habían cincuenta personas cantando viejas canciones y desvalijando un frigobar. No saco nada contándote sobre la nueva generación de cineastas que se tomó Valdivia, las notables actuaciones de varios actores y actrices, aciertos cinematográficos que en la mayoría de los casos habla de notables próximas películas; ego, claro que lo hay, pero no era mayor que las ganas de vivir un buen comienzo para otro cine. Más honesto, creativo, jugado, caradura y comercial. Lo presuntuoso acá no estuvo muy presente. Debo decir también que las chicas y los muchachos de la tv, por muy famosos que sean hoy, son más piolas de lo que muchos se imaginan. Todos cabros que tienen que ganar oficio, porque no es llegar y hacer cine si sólo hiciste televisión. Aunque a varios (as) les sale estupendo de entrada.
No soy crítico ni pretendo serlo. En general detesto a los que ejercen esa difícil pega. Soy un cinéfilo de butaca, no de profesión, así que disculpen mi candidez de espectador común y corriente (la verdad sea dicha, los más piolas).
Vi Se Arrienda, En la Cama, una película argentina llamada Como un Avión Estrellado y obviamente La Sagrada Familia. Las cuatro tienen lo suyo, me quedo con la última. Y explico:
- No es porque sea del Zebra Campos, mi amigo. No señor. Es porque de lo pequeño sale algo enorme. Y ahora que la vi en pantalla grande, con la música de la Javiera Parra con López, me volvió a conmover y quizás más. No hay un sólo actor en esa película que tenga un ripio. Ninguno. Y la cámara se detiene en pequeños gestos que rompen el alma. Los malos son malos satisfechos, los buenos son buenos con todo lo patético que implica ser bueno. Me pongo de pie para aplaudirlos a todos. Gran GRAN Opera Prima de Zebra. Gran GRAN responsabilidad su segunda apuesta.
- En La Cama tuve que verla de nuevo (se cortó la proyección justo cuando faltaban los 25 mejores minutos). La partida es ruda, me costó entrar pero cuando lo logré sentí la intimidad de la pieza del motel. Creo que Bize maneja unos super silencios (recordemos a la Blanca de Sábado muda dentro de su auto, diciéndome más sin abrir la boca más que con un turro de textos). Quizás ahí radica un defecto según el descriteriado que soy yo: La Blanca tiene un set de miradas que te pueden congelar o embriagar según sea el caso. Y no era necesario tanto guión, tanto rollo. Un 20% menos y es otra cosa. Y también creo que Valenzuela se tiró un piquero desde cien metros a un balde aceptando el papel sin mucha experiencia y el muchacho igual sale a flote, con un par de moretones, pero sale a flote. Le falta soltar los nudos que lo tensan a ratos, pero no compro eso de que es sólo un tipo con buena pinta. Va a crecer si se pone las pilas con ganas. Resumiendo: yo hubiera podado el guión, hubiera manejado con menos temor los silencios. Pero ese soy yo, que nunca ha dirigido nada. Bize, maldito director joven prometedor, puede llegar a hacer un cine intimista poderoso. De hecho lo hace muchas veces dentro de sus proyectos.
- Se Arrienda funciona y bien. Fuguet quiere hacer ese cine B norteamericano como Beautiful Girls o Garden State y le resulta. No pretende una obra maestra, quiere un cine que cuenta una historia y, según mi punto de vista, salvo un par de cosas, funciona. Hay un papel hecho a la medida para cada uno de los actores, lo cual hace más amable el asunto. Cruz Coke está sombrío, descorazonado como looser. Y es perfecto en el papel. Braun tiene momentos notables como la caricatura de éxito que hace, lo mismo Saavedra. ¿Exagerados? Bah. Los papeles van para allá, y cumplen encarnando fantasmas de "éxitudos" que han perdido cierta moral. Me ha tocado conocer a varios así, ver cómo se transforman en caricaturas de ellos mismos. La Francisca Lewin hace el papel de una chica tan deseable para cualquiera que no creo exagerar cuando pienso que Ortega y Fuguet querían que se mandara un "Natalie Portman". Y dan ganas de hacerle cosquillas todo un domingo. ¿Qué le pasó al sonido, muchachos? ¿Era la sala un un condoro? Me quedó esa duda. Pero es bonita la película. Generacional, pop y de matiné. ¿Por qué no? Gran cine de ese tipo existe, y a mí me gusta. Si no todo es Tarkovski.
- Como un Avión Estrellado es una tremenda película de Ezequiel Acuña, el argentino de Nadar Solo. No sé dentro de qué género cabe, pero la defino como "nadista". Es una película donde la nada te agrede psicológicamente de una manera entumecedora. Es en sí misma una película de bronca contra algo que no ocurre nunca, y eso sí que te puede dar bronca. Y mucha. Está filmada con un cariño por los personajes que no necesariamente es amor. Hay un cariño malo entre guionista y personajes que se cuela como corriente helada de viento en una sala de clases fome. Y el mundo es así muchas veces. Fome, ingrato, pésimo. Acuña además está enamorado de las chilenas porque aparecen tres de las mejores: la Maka Teke, la Blanca y la Manuela Martelli. Esta última es un misterio. No sé qué me pasa con ella pero donde la veo me deja pegado. Y no puedo ser tan adolescente. ¿O sí?
- Esta vez no vi Play (la vi varias veces antes por motivos de pega y por puro gusto también), pero estuve con la Alicia en una fiesta. Es guapa ella. Pero de esa guapez que te da la seguridad de hacer lo que hay que hacer. espero le vaya bien donde muestre su película.
Se puede hacer lo que uno quiera. Claro, el mundo del cine es un mundo de contactos y de cierto nivel económico, pero tambien es cierto que cualquier empresa tiene que ver con esa realidad. Da lo mismo si son tres pesos o tres millones, tiene que ver con que se quiere lograr. Acá tiene que ver con ganas de decir cosas, asunto muy parecido a la radio. Pero más bonito y lento, infinitamente más lento. La ansiedad puede derrumbar un buen proyecto. Aquí es como partía Kung Fu: hay que tener movimientos gráciles, relajados, para no romper el papel de arroz. Eso es el cine chileno: un largo camino de papel de arroz donde los que lo hacen van a pata pelada. Ojalá los críticos no ladren muy fuerte, no debe haber espacio para la desconcentración si es que queremos industria. es, como le dije a Zebra, el momento del cariño. no de dejar pasar pésimos ejercicios, pero sí de rescatar lo que se proyecta como un auspicioso futuro dentro de este precario pero potente presente.
Para cerrar, debo confesar algo. Las mejores imágenes que vi en Valdivia las vi fuera de las salas de cine: el mercado fluvial y su cooperación inter especies, pescadores, lobos marinos y aguiluchos y cormoranes y palomas y otros pájaros, todos juntos. Y la más desoladora de todas: cuando me venía, en donde se cruza el Calle Calle y el Cruces, vi a un cisne, a un solitario cisne en el medio del agua. Quizás el último de esa especie en la región (según Conaf, quedan cuatro), quizás el único protagonista bueno de esa historia donde los malos de la película ganaron con el poder de las influencias y el dinero. Me conmoví y me tiritó la pera. De pena. Y también de miedo. Un final triste para una estadia muy feliz. Muy, muy feliz.
Pronto subo fotos. Las que se pueden mostrar.