ALAS DEL DESEO

Esta película causó estragos en mi vida. Alas del Deseo de Wenders. Por ella hicimos El Desembarco de los Angeles en la antigua Concierto. La historia es muy rara: Hugo Forno -El Cielo Protector- y quien te habla asistíamos a un taller de poesía que dictaba Warnken y Elordi en Chucre Manzur. Los dos trabajábamos en una agencia de publicidad y sentíamos que no ibamos hacia ninguna parte -no tengo claro si vamos para alguna hoy por hoy, pero en fin, menos angustiados que en esa época estamos, leíamos a Bukowski, Kerouac, Rimbaud y puros flacos que iban camino al despeñadero pero con gloria, cosa que no teníamos ni tenemos- y el taller nos servía para escribir y aprender poesía a chorros, además de juntarnos con dos personas que admirábamos y que seguimos haciendo, de hecho. Al par que dictaba el curso lo conocíamos desde hace años por el Noreste, un diario de poesía que editaban en la década de los ochenta y que era lo único asombroso que pendía de los quioscos. Después Warnken fue profesor mío en la universidad. Así las cosas, al final del taller nos pidieron presentar un proyecto de poesía rentable. Y nosotros teníamos un proyecto radial que se llamaba "La Unión Sónica" y lo presentamos (no contaré detalles porque la Unión Sónica hoy es la radio que no se ha hecho, je!). Warnken y Elordi alucinaron y ese día nos fuimos de aplausos y unos 28 tragos per capita.
Al día siguiente, Cristián nos llama y nos cuenta que lo había llamado Julián García Reyes (antiguo dueño de Concierto y Futuro y hoy de Horizonte y Oasis) para contratarlo de guionista de Alvaro Escobar. Pero no: Warnken le cuenta que tenía un proyecto de radio. Y ahí todo tomó un curso rarísimo pero divertido. Julián rayó con lo escrito y contrató a poetas. Poetas! Proyectos de poetas(léase con voz de Julián por favor y hablando de Forno y yo, porque Warnken y Elordi sí lo eran). En fin.
Recuerdo una reunión donde estaba Forno, Warnken, el poeta Manuel Silva Acevedo y yo. Hablábamos de cómo se llamaría el proyecto. Manuel Silva entonces tuvo una iluminación:sería un Desembarco de Angeles. García Reyes, Warnken y Silva Acevedo celebraban. Forno y yo nos miramos sabiendo que se guardaba la Unión Sónica y que el proyecto iría para cualquier parte menos para donde lo habíamos pensado. Pero nos lanzamos igual. Y fue el delirio que fue. El maravilloso delirio que fue. Con piratas, perros verdes, perros afganos, viajes en tren, baños alucinógenos.
Creo que nunca más estaré en un proyecto así. Fue delirante, contra mercado, contracultura, poético, profundamente creativo, ingenuo, cojonudo, arriesgado, también pretencioso, pavo y volado, odiado por la generación Rock and Pop pero con tres veces más el alcance que tiene la radio Concierto de Hoy. Primero en la encuesta ejecutivos con seis meses al aire. Con música que podria haber sido mejor si hubiéramos estado a cargo. No fue el caso. Y duró un año. Sólo uno. Porque así estaba escrito que fuera. Y da para escribir una novela con todo lo que pasó adentro. De hecho la personal nació ahí. Se llamaba "Casa Tomada" en homenaje a Cortázar. Así no más.
En fin. ¿Quién dijo que el cine no transforma mundos?
Años después, Cristián Warnken entrevistó a Wenders en Los Angeles (curiosidades del destino), y le contó el asunto. Wenders, muy alemán, se limitó a decirle: "Ah, ya". Maldito insensible (!).
Dato freak: en ese proyecto aparecieron por primera vez Sergio Lagos y Carolina Urrejola. Ella era la voz femenina -era que no- y Sergio era un reportero que hacía un segmento llamado "La Motoneta". Nunca más paró ese vehículo. Hoy a veces lo veo parando ruedas. Mi amigo Cienfuegos también anduvo por ahí.
Dato ingenuo: han pasado casi quince años o más desde que la ví, y aún sigo pensando que hay un señor de alas, abrigo y bufanda mirándome mientras trabajo, camino o escribo en mi blog. Envidiándome por estar acá y poder tomarme un café en la mañana cuando hace frío. Qué gran texto ingenuo de Handke. Qué actuación la de Ganz. Qué banda sonora la de Jurgen Knieper (con Nick cave y Laurie Anderson participando). Qué fotografía la de Alekan. Qué película la de Wenders. PELICULA. Y eso que aún no hablo de París Texas.
Para terminar, debo decirlo, esto es lo que pienso del proyecto, ya que tanto me preguntan: El Desembarco de los Angeles fue el poema sonoro más importante de la historia radial chilena. Y el más largo. Y fue lo que tuvo que ser, y lo recordaré como se recuerda el paso por una banda de rock and roll jugada, potente y delirante.
Y sí: el deseo tiene alas.
Buenas noches.